GUATEMALA: UN PAÍS REPLETO DE ATRACTIVOS

28.03.2014 19:03

LA HERENCIA MAYA RESERVA DE LA BIOSFERA

          El viaje a Centroamérica, aún a pesar de la distancia y las muchas horas que, naturalmente, hay que soportar a bordo del avión, es una experiencia que merece la pena ya que nos acerca a un mundo repleto de atractivos y jalonado de paisajes, de gentes, de ciudades y de restos de un pasado esplendoroso que nos transportan a una dimensión diferente jalonada de agradables vivencias y nuevas sensaciones.

          Guatemala, a pesar de su reducida extensión, que ocupa poco más de 100.000 kilómetros cuadrados, superando apenas la quinta parte de España, constituye un mosaico de impresionante variedad que nos permite apreciar la riqueza que encierra una población que, con poco más de once millones de habitantes, cuenta con veintidós etnias que conservan un total de  veintitrés idiomas la mayoría de ellos de origen maya, en perfecta convivencia y conviviendo con un acendrado respeto a su historia y sus tradiciones.

          Una buena parte del legado humano e histórico de Guatemala se encuentra en La Antigua, la que fuera capital del país y que ahora mantiene una indudable preponderancia en el ámbito del turismo estando considerada como lugar indispensable de paso para quienes visitan aquellas tierras. Para el visitante resulta imprescindible conocer el hotel Casa de Santo Domingo radicado en un antiguo convento perfectamente conservado  en el que, junto a las ruina de viejas instalaciones, se pueden visitar los museos de que dispone, entre los que se encuentran el colonial, el de vidrio y el arqueológico, dotados de interesantes piezas artísticas e históricas. Dentro de las instalaciones del mismo hotel, la Casa de la cerámica compite en interés con la Casa de la Cera donde los artesanos fabrican miles de velas que permiten la costumbre del hotel de mantener encendidas todas las noches más de setecientas poniendo un toque romántico en salones, comedores y jardines.

          Aires típicos en La Antigua que mantiene sabores tradicionales en sus calles, sus edificaciones del más puro aire colonial o su taller de fabricación de piezas de jade en las que lo primero que sorprende al viajero es comprobar que su valor artesanal de gran belleza es muy superior a su precio, realmente modesto.

          Surcar el lago Atitlán, hasta llegar a Santiago de Atitlán es un delicioso paseo en lancha que nos lleva a una ciudad interesante y agradable para, más tarde poder visitar unos interesantes alrededores.

          Pero si a ciudades interesantes de Guatemala nos referimos, no podemos olvidar, en modo alguno, Chichicastenango donde la sorpresa de sus atractivos nos asalta en pleno casco urbano coronado por la iglesia de Santo Tomás donde los habitantes de la comarca pueblan su escalinata mezclándose con los puestos de flores y de velas con los que realizan sus incontables ofrendas mezcladas con ritos que sincretizan, en muchos casos, las más añejas creencias religiosas con los modernos cultos.

 

          En torno a la iglesia de Chichicastenango se extiende un multicolor y variopinto mercado callejero que ocupa buena parte de la escena urbana y en donde se ofrecen las más diversas muestras de la artesanía, las prendas de ropa, la imaginería o el arte popular en una sinfonía inacabable de colorido que rivaliza con la vista, en la lejanía de un cementerio situado en la cima de una loma donde las tumbas, del más variado colorido, le dan un aspecto alegre y atractivo.

          Curiosa la tradición de mantener las máscaras que constituyeron uno de los patrimonios culturales del país con las representaciones de una suerte de “moros y cristianos” bien distintos de los del Levante español pero henchidos de tradiciones, de personajes, de caracteres y de semblantes que mantienen vivas las más viejas tradiciones y la remembranza de los tiempos pasados en la variedad de sus poblaciones que salpican una geografía desbordante de belleza en la que se mezclan las selvas repletas de especies vegetales y pobladas por numerosos animales de las más distintas especies de monos, felinos y aves de las que hay más de setecientas especies diferentes. Lagos, montañas, ríos, playas y volcanes, algunos de los cuales permanecen activos, componen el conjunto de un país en el que el viajero encuentra la variedad capas de enriquecer su recorrido por los más distintos caminos.

          LA IMPRESIONANTE BELLEZA DE TIKAL

          Y, como una joya delicada y mundialmente apreciada, en medio de una selva conocida como el núcleo de la Reserva de la Biosfera Maya y distinguido por la UNESCO como lugar Patrimonio Cultural de la Humanidad, en el año 1979, se encuentra Tikal, en el departamento de Petén, no lejos del lago del mismo nombre, considerado Parque Nacional y con todas las protecciones medioambientales que tal designación supone.

          Recorrer los senderos que se entrecruzan surcando la inmensa masa vegetal de la selva es posible disfrutar de espectaculares paisajes, magníficos ejemplares de ceibas y otras especies de árboles en cuyas ramas juguetean los monos, o espacios abiertos entre la floresta.

          Entre tan impresionante espectáculo de la naturaleza, se encuentran diseminadas los restos de una civilización constituidos por ams de tres mil restos de lo que fuera el corazón del mundo Maya de cuya importancia nos dan testimonio las estelas, los palacios y templos, los altares, el trazado de sus núcleos urbanos o los recintos donde los mayas practicaban el juego de pelota.

        

          Sin duda resulta impresionante visitar las ruinas de Tikal, la que fuera importante ciudad-estado de los mayas que se extendía  a lo largo y lo ancho de 120 kilómetros cuadrados y que llego a tener, en el periodo clásico tardío, más de cien mil habitantes sin que se llegue a conocer, con exactitud, cual fue la causa de que desapareciera la vida y la actividad en un centro urbano de tan espectaculares dimensiones.

          Muchos son los restos de edificaciones 1ue se han ido descubriendo en Tikal y que hoy son motivo de atracción turística de primer orden, pero entre todos ellos se pueden destacar, como motivos que atraen a millones de visitantes, contemplar el espectáculo de los amaneceres o las puestas de sol desde lo más alto de algunos de sus templos, viendo emerger entre la espesa vegetación de la selva las cúspides de las edificaciones que mantienen viva la historia de un pueblo o la realmente impresionante visión de la Gran Plaza que se encuentra flanqueada por las imponentes moles del templo I, más conocido como Pirámide del Gran Jaguar o Jaguar Gigante, con sus 45 metros sobre la plaza enfrentado al templo II o pirámide de Las Máscaras, que se yergue 38 metros y que marcan la línea este-oeste de lo que debió ser el espacio más importante de la ciudad. Al norte de la plaza se encuentra la Acrópolis Central compuesta por 45 4dificios y frente a ellos, cerrando el otro lado del gran cuadrado de la plaza la Acrópolis del Norte en la que se han encontrado las más antiguas edificaciones de Tikal y donde se supone que permanecen enterrados restos importantísimos entre los que serpentean largos pasadizos subterráneos repletos de restos todavía no catalogados.

          Y en los alrededores, a lo largo de los senderos que surcan la selva, gigantescas pirámides, restos de alto valor histórico o arqueológico, estelas en los que esta tallada la historia de un pueblo poderoso, culto y cultivador de las artes que ha dejado su legado enterrado en unos montículos cubiertos por las hierbas y que ahora nos muestran las pirámides que se encontraban ocultas en su interior y que hoy suponen uno de los espectáculos más bellos del mundo.

          Y en su entorno, jaguares, tucanes, millones de mariposas, monos aulladores que rompen el murmullo sostenido de la naturaleza, pavos ocelados, periquitos y miles de animales que dan vida un paraje de inusitada belleza y que c0onstiruye uno de los atractivos que justifican un viaje desde los más apartados lugares de nuestro mundo civilizado.

          Texto y fotos de Miguel Alberto MARTINEZ MONGE