EL SALVADOR: UN BELLO ESPACIO DOMINADO POR VOLCANES

29.03.2014 01:17

EL SALVADOR: UN BELLO ESPACIO DOMINADO POR VOLCANES

                   En un limitado espacio territorial de solamente 221.000 kilómetros cuadrados, lo que viene a suponer una extensión de apenas dos veces y media lo ocupado por Andalucía y con una población de seis millones y medio de habitantes, de los que un millón residen en la capital, El Salvador es otro de los destinos turísticos de Centro América que ofrece un interés basado, tanto en su mantenimiento de la cultura y tradiciones que han alentado su historia, como por las maravillas de la naturaleza que encierra su escasa pero rico conjunto de espacios naturales celosamente protegidos por disposiciones que mantienen su integridad de forma merecedora de mundial reconocimiento.
          Una interesante variedad de espacios y actividades invitan a la visita no solo de la capital del país, San Salvador, sino de muchas de las localidades que salpican su entorno y en las que se pueden detectar características muy peculiares que hacen del pequeño país centroamericano un mosaico de imágenes y sensaciones que justifica, por si mismo, el interés de la visita.
          Actividades artesanas, espacios rurales repletos de interés, espectaculares panorámicas naturales, mantenimiento de las esencias culturales y diversidad de gentes y de herencias de las distintas civilizaciones, como las etnias Maya Nahua y Pipil, todavía convivientes en el país,  ofrecen al viajero numerosas ocasiones de disfrutar con el conocimiento y contacto con uno de los puntos donde, junto al desarrollo de la cultura maya, todavía presente en los restos arqueológicos que la inmortalizan, muestran los avances que la moderna acepción de la era actual ponen a disposición de la mejora de condiciones de vida en todos sus aspectos.
 
          Resulta curioso conocer como, tras un largo periodo de tiempo, se mantiene viva la artesanía del añil, con el mantenimiento de plantas de añil, llamadas obrajes, como la existente en Xiquiliteo los talleres artesanales como el de Casablanca donde es posible presenciar todas las labores del teñido de telas que luego se exhiben y venden en los diferentes establecimientos comerciales salvadoreños.
          Otra de las riquezas del país es el cultivo de un excelente café que salpica diferentes zonas de El Salvador, tapizando, a veces, los valles y laderas entre los numerosos volcanes que caracterizan la zona dotándolos de estancias en sus inmediaciones donde todavía se puede advertir el modo de vida de los antiguos cafeteros y su régimen de explotación tradicional.
          Ricas en artesanía localidades como Nahuizalco con su rica exhibición de cerámicas, tallas, muebles, mimbre, etc., Cuyamansul o Jua Yua y, muy especialmente, Suchisoto, también conocida como la “Capital Cultural” y cuyo nombre, en idioma nahua significa “lugar del pájaro flor”, cerca del lago Suchitlán.
          Cualquier carretera del país puede acercar al viajero a excepcionales vestigios históricos como la Joya del Cerén, un sitio arqueológico calificado como Patrimonio de la Humanidad donde se conservan los restos de las estructuras de diversas edificaciones junto un museo dotado de interesantes restos artesanales de la antigüedad. Otro lugar interesante es el sitio arqueológico ceremonial de San Andrés donde se van descubriendo las edificaciones ocultas en el interior de las colinas que salpican la zona. O la pirámide de Tazumal, con su imagen capaz de evocar una brillante época dados los hallazgos de joyas de jade, cerámica, espejos de pirita de hierro y más de 116 vasijas ceremoniales halladas en las tumbas de su interior.
 
          Otra de las riquezas naturales de El Salvador son sus numeroso volcanes cuya silueta decora el paisaje en todas las direcciones y encuentra un magnífico observatorio en el Parque nacional de Los Volcanes desde donde se puede acceder al Volcán Santa Ana,  cuya última erupción de cenizas y agua tuvo lugar en 2006 y al que se asciende por un sendero a 1300 metros a través d el parque nacional Santa Ana, o la visión de otros conos volcánicos como el de Izalco o el de Usulatan o el encanto del lago Coatepeque en el cráter de un volcán y cuyas aguas coloreadas de un verde azulado reflejan la imponente grandiosidad de su entorno. Entre los volcanes, impresionantes fumarolas que anuncian próximas erupciones o, cuando menos, la vida interna de las entrañas de una tierra efervescente y rica en espacios sorprendentes y llenos de interés y atractivo para los viajero.
          Otra delicia es el agradable viaje en barca por la Bahía de Jiquilisco o por entre los tupidos y selváticos manglares, hasta llegar al centro de ecoturismo de la Isla la Pirraya en donde es posible pernoctar en cinco sencillas casetas de dos camas por 10 dólares noche en un reducto turístico entrañable que funciona con la tutela de Sandra Cañas, trabajadora para una ONG que se esfuerza para el desarrollo de la zona.
          Las huellas de la reciente contienda que asumió en una dolorosa guerra civil a El Salvador con un conflicto bélico interno ocurrido entre 1980 y 1992, ha dejado huellas indelebles como el parque con memorial de los desaparecidos existente en la capital y donde figuran, en inmensas lápidas, los nombres de todos aquellos que, de una u otra manera, perdieron su vida en la contienda constituyendo una especie de grandioso monumento del recuerdo junto a la  sala Nacional de Exposiciones.
          Otra de las huellas de la contienda la encontramos en la zona de La Mora, donde la llamada Ruta del obraje permite mantener la historia del conflicto armado y conservar los lugares emblemáticos de la guerra mediante la promoción turística de tres destinos que fueron otros tantos escenarios de la guerra y la represión, conocidos como la escuelita, la ruta y la iglesita según nos contaba el eficaz  Director de Turismo Candelario Landaverde.
          Un país El Salvador, en resumen, que ofrece variedad de sensaciones, multitud de paisajes, encanto en sus gentes y sus ciudades, diversidad en sus productos artesanales, atractiva gastronomía o estremecedoras sentimientos de sentirse sumergidos en espacios llenos de fuerza volcánica o riqueza vegetal.
          Un destino, en suma, El Salvador, que enriquece de manera espectacular las posibilidades de promoción de Centro América y del mundo Maya con su aportación a un mapa turístico que merece conseguir el conocimiento y la curiosidad de quienes disfrutan recorriendo el mundo y disfrutando de sus lugares más interesantes y atractivos.

 Texto y fotos de Miguel Alberto MARTINEZ MONGE